martes, 7 de febrero de 2017

¿Qué es un autor?

¿Conocías a Michel Foucault?

¿Leíste alguna vez "¿Qué es un autor?" de su autoría?

Yo te puedo dejar un breve pantallazo sobre lo que trata esta teoría.



Foucault se pregunta qué es un autor en base a una autocrítica que se hace, luego de recibir ciertas objeciones en base a sus escritos. Estas se resumen en que no expresa en detalle a esos autores que nombra o que no define correctamente el pensamiento de ellos o que mezclaba escritores que eran opuestos. Como justificación afirma que él no quiere recopilar autores, sino que toma de ellos los conceptos o teorías que sí le sirven para sus ideas.
Esto lo lleva a preguntarse qué es un autor e inicia su estudio rondando esta noción. Excluye un análisis histórico-sociológico y se enfoca en la relación del autor con el texto que apunta hacia esa figura exterior. Desarrolla esos puntos que colaboran con la desaparición del autor en la obra.
Parte de una frase de Beckett: “qué importa quién habla”, relacionándola con este borramiento del autor que se produce en las obras. Explica que la escritura ya no es expresiva, sino que es autorreferencial. Un ejemplo sería “El Quijote” de Cervantes, una parodia caballeresca que nombra otras novelas de caballería durante su desarrollo. Además, la escritura es transgresora: “la escritura se despliega como un juego que infaliblemente va siempre más allá de sus reglas, y de este modo pasa al exterior[1]. Se vuelve un ámbito en el que el autor no deja de desaparecer.
El otro tema es la relación que la escritura tiene con la muerte. En las culturas previas, el autor da el ejemplo de la cultura griega, la narración buscaba la inmortalidad del héroe y una de las formas de llegar a ella era si este moría siendo joven. De esta manera, siempre seria recordado en su juventud y la escritura aceptaba ese tipo de muerte. Otro ejemplo diferente que da es el de “Las mil y una noches”, ambientado en la cultura árabe, donde Sherezada intenta no morir relatando un cuento nuevo cada noche. Pero la cultura cambia y la obra tiene el derecho de matar al autor. La individualidad del escritor desaparece en el texto junto con sus carácteres individuales.
Posteriormente, despliega dos nociones que aportan a la desaparición del autor: la noción de obra y la noción de escritura.
La primera se relaciona con la tarea de la crítica, porque esta analiza la estructura de la obra y deja en un nivel inferior la relación del texto con el autor. Aunque pone en cuestión esta definición de obra porque afirma que es muy difícil limitarla, ejemplificando en base a todos los escritos de Nietzsche que existen –sean borradores, cuadernos, tachones, proyectos, e incluso las anotaciones como direcciones, notas de lavandería, etc. que se puedan encontrar dentro de lo enumerado previamente–. Además, Foucault afirma que es insuficiente prescindir del autor porque la “obra” es problemática.
La segunda noción que desarrolla, la de la escritura, permite el borramiento del autor porque se le brinda importancia a la contextura general de todo texto. De esta manera, la obra prevalece en el tiempo y el espacio, mientras que el autor solo desaparece.
Otro punto importante a desarrollar en la teoría de Foucault es el análisis que él hace sobre el nombre del autor. Lo ve como un nombre propio con la capacidad describir y designar de una forma específica. Permite agrupar determinados textos en base a ese nombre, esto le da un papel más especial que cualquier otro nombre propio. Admite una cierta clasificación de las obras y una filtración al momento de excluir algunas, y esta facultad del nombre destaca determinados discursos porque los delimita de las demás palabras cotidianas. De estas conclusiones, Foucault deriva en la “función autor”: “es, entonces, característica del modo de existencia, de circulación y de funcionamiento de ciertos discursos en el interior de una sociedad[2].
Caracteriza esta función en base a cuatro rasgos:
-          Son objetos de apropiación: esto surge en base a las leyes penales, donde se adjudicaba determinado texto a un autor. Surgen reglas para los derechos de autor, para las relaciones entre editor-autor, sobre la reproducción de la obra, etc. Con esto, el autor retoma su posición como propietario de su escrito con los riesgos que eso conlleva según el tipo de discurso que genere.
-          La función no se da de manera universal: Compara tiempos pasados en los que el anonimato en un texto literario no presentaba dificultades. Después, esto fue cambiando y se permitía esta desaparición del autor en las áreas de la ciencia; pero ahora un texto literario se recibe solo  si está dotado de la función autor. Como él mismo afirma, no soportan el anonimato porque inmediatamente comienzan a buscar al autor de un texto que no tenga nombre.
-          No se forma espontáneamente: un autor debe pasar por un proceso de construcción para que sea un ser de razón. Transita operaciones determinadas, según la época y el tipo de discurso: tratamiento aplicado al texto, rasgos, exclusiones, etc. La crítica moderna utiliza un esquema parecido al del cristianismo para rastrear a un autor dentro de una obra y para unir varios textos bajo un mismo nombre. San Jerónimo da cuatro criterios: uno, autor como un nivel de valor (si hay un discurso inferior a los demás, se elimina); dos, autor como campo de coherencia conceptual (se retiran obras en contradicción); tres, autor como unidad estilística (se excluyen obras con estilo diferente al autor); cuatro, autor como momento histórico (se descartan obras que mencionen personajes o acontecimientos posteriores a la muerte del autor). Todo esto da como resultado que la función autor permite definir una unidad de escritura, sin contradicciones, con explicaciones sobre determinadas apariciones dentro de la obra.
-          El autor es un centro de expresión: este criterio se puede relacionar con el anterior porque desarrolla que el autor se expresa siempre de la misma forma en diferentes discursos –obras, borradores, cartas, fragmentos, etc.–.
En base a esto, se puede concluir que siempre hay rasgos ocultos dentro de una obra que pueden remitir a un autor y que no es un discurso surgido de la nada misma. 
Foucault también les adjudica a los autores ser “fundadores de la discursividad”. No son solo autores de sus propios textos, sino que dan pie a que otros autores escriban sus obras diferentes pero en la misma área que el fundador. “Abrieron el espacio para algo distinto a ellos y que, sin embargo, pertenece a lo que fundaron[3]. Pero, en un determinado momento, estos discursos son olvidados y obligan a regresar al texto que los originó; por lo tanto, el teórico adjunta los fenómenos de reactualización, donde se toma un discurso y se lo incorpora en un período diferente, y redescubrimiento, cuando se descubren ciertas teorías desaparecidas hace tiempo. Por eso tienen como requisito el olvido. Aunque para regresar a un texto olvidado debió pertenecer a determinado autor de renombre, sino solo hay palabras cotidianas.


[1] Foucault, Michel. “¿Qué es un autor”. (Pág.: 11).
[2] Foucault, Michel. “¿Qué es un autor?”. (Pág.: 20)
[3] Foucault, Michel. “¿Qué es un autor?”. (Pág.: 33)



¿Estás de acuerdo?

Admito que me costó muchísimo aceptar la muerte de un autor pero creo que lo pude digerir mucho mas tranquila después. Cuesta, cuesta. Es un teórico muy claro Foucault.

Espero que te sirva de ayuda.

Gracias por leer.

Atte. Johanna Analy.

N/A: este compendio fue realizado para el segundo parcial de Teoría y Análisis Literario. Año 2016.

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